Rosa Clara Urán
Médico
Cuéntanos algo de tu vida…
Algo especial e impactante de mi vida puede ser la manera como llegué a Barcelona. Vine inicialmente por 3 meses para acompañar a mi hermana, pues a su marido le diagnosticaron un cáncer y le daban 6 meses de vida. Lamentablemente al día de haber llegado, él murió. Eso ha marcado mi vida y es lo que la marca actualmente, ya que no tenía planes de salir de Colombia ni de hacer mi vida en otra parte. Pero al pasar los días me fui enamorando de Barcelona, y procuré quedarme. Casi toda mi familia también vive en Barcelona. Soy médico, trabajo en Asepeyo como médico de empresa. En Colombia ya había trabajado 16 años en lo mismo.
¿Cómo conociste a Dios?
Llegué a Cristo como llegan muchos, cuando no nos queda ninguna oportunidad, ni tenemos otra salvación. Después de separarme de mi marido, y estando muy triste, busque ayuda en psicólogos, psiquiatras, hasta en la brujería, pero nada me hacía sentir bien. Hasta que un día unos amigos que asistían y trabajaban en una Iglesia, me invitaron a asistir. El mismo domingo que fui, sentí que podía respirar tranquila y salir adelante. Ese día encontré lo que no había encontrado en los psicólogos, psiquiatras o brujos. Conocí a Cristo a través de ese hecho y de ese dolor.
¿Qué te aporta esta iglesia?
La Iglesia ha sido mi soporte en esta ciudad. He recibido además de mucho afecto, información en las cosas más básicas que necesitas cuando llegas a un lugar nuevo. Ahora tengo la oportunidad de trabajar en la diaconía de ayuda a los inmigrantes, donde puedo compartir lo mismo que yo he vivido. A través de esta diaconía, la iglesia, con actitud comprensiva, ayuda a los extranjeros tanto en lo afectivo como en lo práctico, para que puedan salir adelante.
¿Qué crees que la iglesia puede aportar a quién esta visitándonos?
Espiritualmente la Iglesia es un lugar donde encuentras gente que cree lo mismo que tú. Alguien que piensa como uno piensa, y que entiende tu manera de actuar. Para mí la Iglesia es donde puedo llevar a cabo la práctica de la fe. Es un rinconcito en la sociedad a la cual he conseguido integrarme, donde encuentro personas que creen lo mismo que yo.
